A ROBERTO GRELA - Tango
(Letra: H. Genovese – Música: Raúl Garello)
I
Tu guitarra me mata, me devuelve
a la región más honda de los sueños;
tu fraseo resuelve y desbarata
con la inocente majestad del genio.
Tu guitarra es un hombre
que se afirma en lo cierto,
y que trae tu nombre:
Roberto.
II
Hay un cielo de patios y empedrado,
orillas con malvones, baldío y callejón,
en tu idioma de herida en el costado,
latido sincopado
de púa y corazón.
Y en la antigua prosapia de vihuelas
que vibra en tu madera de artista y de varón
hay un criollo Gardel que se despierta
y está Pichuco alerta
y está su bandoneón.
I bis
Sobre el lento cordaje del recuerdo
amaneció tu sueño hecho milagro
son dos manos que vuelven del pasado
a desandar los barrios del misterio.
Por San Telmo se desvela
una luna encordada
y la mugre zapada:
es Grela.
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EN GAYOLA Y SIN BAILAR - Tango
(Letra y música: Hernán Genovese)
I
Él era un maestro barajando el mazo,
café y escolazo Riachuelo al sur,
la foto que un día firmó Virulazo
colgaba en su pieza con rante glamour.
Ella era una noble muchaha de Olivos,
nuna un colectivo, siempre con chofer,
pero eran de ver sus talones altivos
en el lujo grácil de su padedé.
II
Y fue escuchando un tango que trenzaron sus vidas,
él la fichó enseguida para ofrecerle el brazo
y ella que era bacana y un poco presumida
se quedó para siempre rendida en el abrazo.
Con un disco de Troilo se entraron a querer
y los dos fueron uno bailando sin ayer.
I bis
Ella nunca pudo comprender del todo
el whisky barato a la hora del té,
pero igual se puso con él codo a codo
a planear la timba de la matiné.
Caían chorlitos de los cuantro rumbos,
tahúres de mundo y otarios con fe,
y a todos igual, sin ganzúas ni chumbo
les iban piantando los mangos de a cien.
II bis
El caserón paterno se convirtió en garito
¡pucha que fue bonito mientras duró el festín!
pero lo que era broma resultó ser delito
y vieron sus escrachos en tapa de Clarín.
Algún día la vida los volverá a juntar,
ahora en la gayola no hay pista pa´ bailar.
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A ERNESTO SÁBATO – Tango
(Letra: Genovese – Música: Leopldo Federico –
Roberto Grela – Raúl Garello)
I
Fatal, profunda y gris
tu voz tumbó cien torres de marfil.
Clara como estrella que se agita en la penumbra,
recta como lanza que atraviesa el de la zurda.
Túnel sin fondo tu corazón
en la tiniebla más atroz tu sangre igual resplandeció.
II
Despierto en la mitad
de un sueño sin edad
la noche te dejó sin luna,
pero nunca sin soñar.
Y en esa larga oscuridad,
qué forma de guapear
por seguir compadre del lucero
y esperar un sol, una verdad,
la pluma por fusil y un reino que ganar.
Quien quiera ver
tan sólo tiene que saber mirar
con este rayo de luz…
Para renacer
la noche nos dará
la seña de la cruz del sur.
I bis
Tenaz como un clarín
tronó sin paz tu voz antes del fin.
Justa como el ángel al final de la Escritura,
viva como el héroe que se yergue de la tumba.
Vuelto una antorcha tu corazón
por mil caminos de inquietud tu sangre en otra sangre ardió.
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LANÚS - Tango
(Letra y música: H. Genovese)
I
Para nombrarte, reino de la infancia
que me ha quedado siempre en la mirada,
he elegido esta clara madrugada
donde hacia el sur se acorta la distancia.
Tomar el rumbo de tu esquina vieja
hasta un confín de luna y almacén
y desandar la calle despareja
al compás de de la queja
desvelada del tren.
II
Pudo ser otro el cielo, pero es este
donde las almas pueden mirarse a contraluz
y aunque corran mis pasos de este a oeste
siempre estarán pisando las calles de Lanús.
Porque hay una poesía de mate y de malvón,
y una flecha granate que hirió mi corazón.
I bis
Tuvo que ser el sueño de un poeta
aquel farol de rayo mortecino
que en noches de verano vio al vecino
en su ritual de silla y camiseta.
Y la otra luz, del mediodía ardiente,
cuando en la siesta humilde de rigor
nos regresaba cruel hasta el presente
el silbo indiferente
que dice... afilador...
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HABLA GARDEL - Tango
(Letra: H. Genovese – Música: Pablo Alessia)
I
Yo soy la voz que viene de tu infancia
entre frituras y guitarras grises,
yo soy la voz que cura cicatrices
abiertas por el tiempo o la distancia.
Yo soy un moño negro y una mano
muy blanca que se apoya en la baranda,
soy la voz varonil, la voz que manda,
la que no acaba nunca de cantar.
II
Yo soy esa sonrisa misteriosa
que te dice palabras que perdiste,
soy un ícono más del carrousel.
Soy el tango y también soy otra cosa,
una mirada entre altanera y triste,
soy la voz de tus voces, soy Gardel.
I bis
Yo soy el barco aquel que llegó un día
cruzando el mar detrás de una ilusión,
soy el tano de al lado de la vía
y soy también el palco del Colón.
Yo soy el conventillo de colores,
el patio con parrales, el salón,
la voz que te recuerda tus amores
con Peggy, con Malena y con Margot.
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LA SOMBRA – Tango
(Letra y música: H. Genovese)
Qué puedo decirte, hermano,
La mujer es siempre igual:
Cuanto te escapás te sigue
Y si la querés, se va…
I
La seguí,
por calles y almanaques la seguí,
pero huyó,
sin prisa ni razón huyó de mí.
Era la vida una esperanza abierta,
pero el amor una ilusión desierta.
Y fui gastando en la quimera de alcanzarla
todo el naipe de mi labia,
todo el pan de mi perdón.
II (estr.)
Como un espectro insomne que me nombra,
como la sombra fiel de mi ansiedad,
es el cristal del sueño de un amor
que al final
se quebró.
Mi serpentina de ilusión voló con ella
sobre la huella sin final de mi obsesión,
y en la comparsa donde voy durando
sin saber cómo ni cuándo
me quedé sin su calor.
I bis
La perdí,
de tanto perseguirla la perdí,
mas volvió,
negándome el olvido me siguió.
Porque es al fin la sombra de mi aliento
y a cada paso tras de mi la siento
como el capricho de un fantasma alucinado
que regresa disfrazado
cuando el corso ya pasó.
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LA VISITA DEL ÁNGEL – Vals
(Letra: H. Genovese – Música: Román Vergagni)
I
La luna te tocó
antes que el sol,
mirándote nacer
te señaló.
Y lo supiste vos después
la noche en que
el ángel se posó en el filo de tu corazón.
Sin alas ni clarín
Quiso llegar,
De incógnito tal vez,
Pura humildad…
Y no hizo falta preguntar
Quién era él
nacido para revelarte tu fe.
II - ESTR.
Tu sed
De música y de amor.
Tu piel,
Tu pan y tu obsesión.
Tu ley,
Tu cárcel y tu don.
Alquimia imprudente de cielo y alcohol.
Filtro que invita a cantar,
Qué visita singular…
Ya sé,
Cada vez que viene el ángel te volás con él.
I BIS
La flecha de un dolor
Oh talismán!
Hirió tu diapasón
De claridad,
Y viste de esa luz brotar,
Sonar, llorar,
La lágrima que no se pierde jamás.
TOULOUSE - Tango
(Letra: H. Genovese – Música: Pablo Alessia)
I
Roja en la distancia que te viera
Brillar desde un sucio Peugeot
Duraba aquella tarde tu luz de arrebol
Lejana como un sueño de cantor.
Yo andaba sin fichas ni aprontes
Ni filo pa un vino rosé,
Borracho sin alcohol como quien vuelve de un amor
Que aún no llegó y ya se fue.
II
Hay que enamorarse sin razón
Cuando se encapricha el corazón,
Encontrarse sin querer
En Canon D´Arcole
Esquina Gardel.
Quién me viera andando por Toulouse
Bajo un cielo igual al de Lanús…
Con un tango en el ojal
La rosa de Francia me abrió su rosal.
I bis
Fijo en la mirada del poeta
El río es un viejo pintor
Con algo en su paleta de Homero y Van Gogh,
Garona y más allá la inundación.
Sediento bebí su paisaje
Con lenta emoción de juglar
Cenando sobre un puente con el pan de la amistad
un tarro de foie de canard.
EL PRIMER AMOR - VALS
(Letra: H. Genovese - Música: Bartolomé Palermo)
I
Cada aurora se aleja
la estela de un adiós
que se ha quedado mudo en la edad del silencio,
que me ha dejado preso en la edad del rubor,
llamita fugitiva
de aquel primer amor.
Del amor que flotaba en la brisa,
del ardor sutil de una sonrisa,
cada noche regresa y se aleja
un querido perfume de azhar...
II
Dulce tiempo de mi primavera
lo que vino despues ya no era
la verdad que despertó mi anhelo
ni el febril desvelo
de rozar su piel,
ni la luz de sus ojos de miel.
I bis
Cada noche regresa
igual que una canción
que se ha quedado triste en la punta de un beso,
que me ha dejado solo en mitad del dolor,
lejana melodía
de aquel primer amor.
Yo que había creído olvidarla,
hoy no puedo dejar de soñarla,
cada noche regresa y se aleja
como el mar su pequeña canción.
II
Dulce tiempo de mi primavera
lo que vino despues ya no era
la verdad que despertó mi anhelo
ni el febril desvelo
de rozar su piel,
es oscuro el otoño, y es cruel. |